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Se llama remolque simple cuando el avión remolca un solo planeador. Esta clase de remolque es el más sencillo, durante el mismo, el planeador sigue la trayectoria del avión de remolque, volando un poco más alto que aquel. La posición ideal varia de acuerdo al tipo del avión remolque, se debe cuidar siempre el detalle de no volar muy arriba porque ello impide que el avión tome la correcta velocidad ascensional, en caso contrario, si se queda abajo del avión entrará dentro de la turbulencia de la hélice, situación que puede colocar al planeador en una actitud anormal llegando hasta un descontrol del mismo.
Se utiliza para esta clase de remolque una cuerda que varía entre los 50 y 80 metros de longitud, durante el vuelo se pueden efectuar distintas maniobras como ser, virajes suaves, escarpados, ochos, etc.
Una vez que los ayudantes engancharon el planeador al avión, mediante el uso del espejo retrovisor o dándose vuelta se estira la soga carreteando el avión a paso lento a la vez que se ubica en la correcta posición para el despegue, es decir que el avión aparte de enfrentar al viento, debe estar colocado en la prolongación del eje longitudinal avión.
El piloto remolcador debe evitar siempre el carreteo rápido aunque le falte una considerable distancia para estirar la soga, con esto evita que la soga pueda estar enganchada en alguna rama u objeto o transmitirle al planeador un fuerte tirón, situación peligrosa para el piloto del planeador que puede estar sin los correajes, como también para los ayudantes que pueden encontrarse al lado del planeador en la tarea de alistar el vuelo.
El piloto remolcador siempre antes del despegue se cerciorara personalmente de que todo atrás suyo este en orden, es decir la pista libre de obstáculos, la soga correctamente estirada, el planeador en su misma dirección de despegue, pista libre a su frente, etc.
La indicación de largada se hará ante la señal del ayudante que se encuentra en la puntera del planeador, para lo cual acelerará lentamente el motor hasta un 100% de su potencia, dejando el timón de profundidad en posición neutra, de esta manera el avión inicia el despegue, levantando lentamente a medida que el planeador y el avión toman velocidad, permitiendo así el despegue con una velocidad mínima que debe ajustarse a los distintos tipos de planeadores remolcados.
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